BISUTERIA DE LUJO, una gran joya
Una nueva manera de entender la joyería con materiales no preciosos pero a simple vista tan apreciados y deslumbrantes como si lo fueran, entre ellos los zafiros y los diamantes, ideales para combinar con el día a día sin esperar momentos especiales para lucirlos ni desearlos tras un escaparate.
¿Por qué renunciar al lujo cuando se puede acceder a él por un precio más asequible y fácilmente combinable con la actual indumentaria diaria? La nueva manera de entender la joyería permite combinar los complementos del día a día con materiales preciosos como los diamantes y los zafiros. En pleno siglo XXI hay que descartar la antigua idea de que las joyas tan sólo tienen su protagonismo en ocasiones especiales y en determinados estatus sociales. Ahora se presenta una oportunidad única para que el portador de una joya deslumbre sin que sean evidentes sus materiales no preciosos, pero igualmente, atractivos para no desentonar.
Entramos en una nueva era donde nadie se encuentra exento de deseo cuando de una joya se trata. Es considerado un bien preciado que, con el paso del tiempo, conquistó las artes del adorno gracias a su fuerza seductora. Por esa razón, los grandes personajes de la Historia de la Humanidad siempre han hecho sus apariciones públicas envueltos en lujo predominando los collares de gran tamaño y los brazaletes macizos y gruesos, como se recuerda por ejemplo a Cleopatra.

Cómo surgió la bisutería
Cuenta la historia que el origen de la joyería es casi paralelo al de la especie humana y que su aparición se debe a fines mágicos y protectores. Su nombre procede del francés bijouterie (bisutería), para referirse a la industria que produce objetos de adorno que imitan a la joyería pero que, en realidad, están elaborados con materiales no preciosos.
La bisutería nace en los años veinte del siglo pasado de la mano de Gabrielle Chanel y como hermana pequeña de la joyería. Adaptable a los caprichos de la moda y al día a día, su condición mutable le permitió abrirse a nuevas formas, colores y materiales como la resina, el cristal, la madera, el cuero, el acero o las piedras semipreciosas. Materias que han dado a la joyería de fantasía una entidad propia, con piezas que van desde los 120 hasta los 5.000 euros. Esta temporada, se cuela en nuestros armarios con temas básicos como la naturaleza, las formas geométricas con espíritu futurista y el aire oscuro de finales del siglo XIX a ritmo de rock.
Materiales que usa la bisutería
Normalmente, su reconocimiento se debe a los materiales que usa que, por cierto, son muy variados, entre ellos encontramos la porcelana, alambres de latón e incluso perlas cultivadas. En el caso de objetos de metal suelen estar recubiertos de material noble como es el oro, la plata o el rodio, cada vez más en auge. Depende de la calidad del recubrimiento del objeto tratado, podemos encontrar un adorno de bisutería fina tan perfecta que puede llegar a ser totalmente indistinguible de una auténtica joya y cumplir el mismo objetivo. Muestra de ello son las piezas elaboradas a base de piedras similares a las gemas, como ejemplo de adornos que no llegan a ser piedras preciosas y que van engarzadas con metales nobles.
El hecho más importante es que la bisutería es un adorno de lo más recomendable, sobre todo, las cadenas y los colgantes donde se suelen utilizar el latón chapado con capas de oros entre 1 a 5 micras de grosor con el fin de evitar reacciones alérgicas en la piel. Una buena idea para no renunciar a la belleza y la variedad por no poder permitirnos el lujo de un diamante.
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